18 sept. 2013

ERMITA DE SAN BENITO. VALDEGANGA






                                    Mapa de Valdeganga de 1892. Instituto Geográfico Nacional, serie histórica. Fragmento



SITUACIÓN:

Los restos de la ermita de San Benito se encuentran situados a escasos metros del cauce del río Júcar en su margen derecha, cerca de la aldea de Puente Torres, en un paraje que los naturales denominan “el Santo”, distante unos 2,5 km. De Valdeganga, pero que en el mapa topográfico aparece mencionado como “la Abadía”, designación que sin embargo no aparece en el mapa de Valdeganga correspondiente al año 1892 (Instituto Geográfico Nacional, serie histórica, 1892)



Mapa actual de Valdeganga. Fragmento.
                                                                     

DESCRIPCIÓN:

La ermita de San Benito de la que hoy quedan unos pocos arcos en pie, tenía una planta de reducidas dimensiones, compuesta por cuatro pares de arcos apuntados de estilo gótico que delimitaban dos naves. La construcción de los mismos se realizó con piedra caliza unida con argamasa (mezcla de arena, cal, ceniza y agua) y enlucidos con yeso.



Restos de la Ermita de San Benito. Fotografía correspondiente a la década de 1950.

 
Los muros exteriores se realizaron con tapial, con el que también se cubrió la parte superior que quedaba entre los dos arcos y que aún se puede apreciar. La pared de lo que debió ser el altar está configurada por dos arcos cegados, abriéndose en la parte izquierda de ésta dos hornacinas terminadas en una cúpula con forma de concha.


  La hornacina superior tiene forma de cruz por lo que es de suponer que en origen debió alojar una figura de crucificado. La situada debajo de ésta es de mayores dimensiones y debió albergar la venerada figura de San Benito. Es de resaltar como en uno de los arcos existe un extraño símbolo representando una cruz griega (de brazos iguales) con cuatro profundos surcos marcando los brazos y cerrada por un círculo.
Asimismo, en las inmediaciones de esta ermita existen algunos elementos a tener en cuenta; uno de estos es una conducción abovedada que discurre hasta el mismo cauce del río Júcar, aunque su embocadura permanece oculta por la abundante vegetación de ribera. También existe en los alrededores de la ermita dos oquedades en forma de tinaja con las paredes enlucidas, cuya finalidad bien pudo ser la de almacén. A todo ello hay que añadir la cercanía de la vía romana que atravesaba el Júcar por Puente Torres (éste de fábrica romana) y el hallazgo en las inmediaciones de la ermita de diversos restos arqueológicos (entre otros la estela de Cornelius depositada en el Ayuntamiento de Valdeganga), sin olvidar las leyendas que permanecen grabadas en la memoria colectiva; todo ello contribuye a conferir a este paraje de un carácter emblemático y misterioso para unos…..mágico para otros.



Restos de la Ermita de San Benito. Fotografía Segovia. 1978

Aún sin tener constancia documental del momento de su construcción, la  ermita de San Benito ya aparece citada tempranamente (siglo XIV) en algún documento, siendo frecuente que a partir de esa fecha se mencione en las diversas fuentes consultadas, como veremos.


Hornacina superior en forma de cruz en la pared de lo que debió ser el altar.
       

Hornacina inferior de mayores dimensiones que la superior. Debió albergar la perdida imagen de San Benito.

    




Símbolo en uno de los arcos representando una cruz griega (de brazos iguales)   
 con cuatro profundos surcos marcando los brazos y cerrada por un círculo.


La primera referencia  a San Benito de la que tenemos constancia escrita la encontramos en un convenio sobre términos entre los concejos de Chinchilla y Jorquera, que viene recogido en el “Libro de los Privilegios de Chinchilla”[1], aunque diplomáticamente este libro se corresponda con un “Cartulario”[2] si nos basamos en la etimología de la palabra y su significado; en él vienen relacionados ordenadamente todos los privilegios, donaciones, mercedes y documentos más importantes que recibió la ciudad de Chinchilla desde el siglo XIII al XVI, y que hoy, lamentablemente, están desaparecidos.

 Se custodia actualmente en el Archivo Histórico Provincial de Albacete y su ingreso en el mismo data del año 1939 cuando por parte del Ayuntamiento de la ciudad se hizo entrega a la Junta Delegada de Incautación, Protección y Conservación del Tesoro Artístico, de toda la documentación antigua que se conservaba en el mencionado archivo y que corría serio riesgo de pérdida o destrucción.



1316?

La breve regesta  relativa a los  fol. 74-76,[3] del  mencionado “Libro de los Privilegios de Chinchilla” resume claramente su contenido: “Carta de los terminos entre Chinchilla y Xorquera

En este primer folio (74v), a partir del renglón n. 15 se recoge textualmente:

“… en asy que todos estos omnes buenos en uno podiesen departir los terminos de los sobre dichos lugares de Chinchilla e de Xorquera e abenir e conçertar e renovar e poner mojones en el departimiento de los dichos terminos en manera que se puedan conosçer e sean departidos por sienpre jamas…”



 Será el siguiente folio a partir del renglón 21 el que nos aportará datos sobre San Benito cuando menciona textualmente:

“… çerca de otro villarejo fazia Xorquera. E otro mojon que esta en medio del camino de Sant Benito. E otro mojon a ojo de la senda que va de Alvaçete a Sand Benito a man ysquerda. El otro mojon a lalosiella que esta sobre las lavores de Torres, otro mojon en un çerriello sobre las dichas labores. El otro mojon que esta en el viso de la cabeçuela de los essarejos. El otro mojon en la dicha…”



La fecha que expresa el escribano es la de 1366, probablemente por error, pues como afirma Aurelio Pretel, en ese año ya habían muerto los personajes aludidos en el mencionado documento. El mismo autor reflexiona sobre esta ermita rural de San Benito que bien pudiera responder a alguna fundación Benedictina.[4]




"Libro de los Privilegios de Chinchilla". Fol. 74v.
"Libro de los Privilegios de Chinchilla" fol. 75v.



11-Nov-1444. El control del gasto realizado por el concejo de la villa de Albacete quedaba reflejado en el “Libro de Cuentas del Ayuntamiento de Albacete”. En éste se recoge la noticia de unos hechos ocurridos con anterioridad a la fecha que figura en el documento, sin precisar ésta,[5]cuando Gonzalo Martínez de Galiana hace relación de los gastos que realizó al enviar espías a Belmonte y Villanueva y otros sitios –cuando se encontraba el maestre-infante en Alcázar–; estos gastos se realizaron en tocino para que lo llevasen el bachiller y Benito Martínez de Piqueras a San Benito, cuando los “…tractos de Xorquera…” y en pagar a un hombre enviado a advertir donde se hallaban los espías, a los que encontró en el camino de vuelta regresando con ellos. El documento recoge textualmente en los dos últimos apartados:


Primeramente que dio e pago a Juan Benítez e Pedro Gomez-

de Valdeganga e a Pascual Sanchez de Bonyllo que los en-

bio el dicho concejo por espias quando estaba el-

Ynfante en Alcaçar e fueron a Belmonte e-

a Villanueva e a otras partes e a cada uno dellos-

çient maravedís que montan tresientos maravedís.

Ytem mas dio en cuenta y pago de tocino que com-

pro para que le llevase el bachiller e Benito Martinez de Pique-

ras a Sand Benyto quando los tractos de Xor-

quera dosientos maravedís.


AHPA. “Libro de cuentas del Ayuntamiento de Albacete” Libro 452. Sesión 11- Nov- 1444.(fragmento)

          






                                      AHPA. “Libro de cuentas del Ayuntamiento de Albacete” Libro 452. Sesión 11- Nov- 1444.


1566.

La Inquisición nos proporciona la noticia sobre un suceso en el que intervino Francisco Mondéjar, titular en ese momento del beneficio de San Benito. Al parecer la Inquisición de Murcia poseía tres canonjías en la catedral de Murcia que eran muy rentables y apetecidas. Uno de estos cargos fue pretendido por Sebastián Soriano quién no fue admitido por el deán ni por el cabildo según un mandamiento de los inquisidores, por el que también se le prohíbe la entrada al coro. Su negativa y posterior enfrentamiento motivó que fuera por ello excomulgado por lo que se ve obligado a contratar como abogado a Francisco Mondéjar, clérigo que vivía hacía tiempo en un desierto en el río de Jorquera, a cuatro leguas de Chinchilla, donde disfrutaba de un beneficio rural en la ermita de San Benito, junto a la frontera del reino de Valencia. El pleito se dilató en el tiempo y dio con Sebastián en la cárcel de la Inquisición, fugándose su defensor antes de ser apresado[6].



1-marzo-1579. RELACIONES TOPOGRÁFICAS DE FELIPE II

Con la finalidad de realizar una Crónica de España, desde la Corte de Felipe II se enviaron dos interrogatorios a los diversos pueblos de la Corona solicitando respuesta a un determinado número de preguntas que debían de proporcionar un mayor conocimiento sobre el territorio. Jorquera respondió al segundo cuestionario enviado, el de 1578 que constaba de 45 preguntas. La pregunta número 40 pedía información sobre las reliquias notables que en las dichas iglesias y pueblos hubiese y las ermitas señaladas y devocionarias de su jurisdicción, y los milagros que en ella se han hecho. La respuesta a esta pregunta fue:

 “…en esta villa y jurisdiçion ay una hermita que se llama Nuestra Señora de Cubas y otra Sennor San Benito que ambas dos estan en la rribera del rrio Xucar, las quales son de grande devozion y muy antiguos y ansi lo pareszen por sus edifiçios que son muy frequentadas…”


Respuesta a la pregunta número 40 que Jorquera envió a las Relaciones de Felipe II



                                                           



12-abril-1753.    

  RESPUESTAS GENERALES DEL CATASTRO DE ENSENADA.

La existencia de diversas fiscalidades y la falta de equidad en el pago de los impuestos que siempre beneficiaba a los que más tenían, pues generalmente pertenecían a los estamentos privilegiados que estaban exentos del pago, ello desembocó en un intento por parte de la Corona en reformar esta situación, tratando de racionalizar y simplificar las rentas que percibía. Aunque la reforma no se llegó a implantar, todo el trabajo realizado generó una inmensa documentación en la que quedaban reflejados los bienes de todos los vasallos, sin excepciones. Una parte importante de esta documentación quedó recogida en las llamadas “Respuestas Generales” compuestas por un interrogatorio de 40 preguntas a las que Valdeganga respondió el 12 de abril de1753.Se volvió a utilizar aquí la misma fórmula que ya vimos en las Relaciones Topográficas de Felipe II y que se seguiría utilizando con posterioridad. Las preguntas que nos interesan y que hacen mención a la ermita de San Benito son las siguientes:

4ª Que especies de tierra se hallan en el termino, si de regadío y de secano, distinguiendo si son hortalizas, sembradura, viñas, pastor, bosques, matorrales, montes y demás que pudiere haber, explicando si hay algunas que produzcan más de una cosecha al año, los que producen solo una y los que necesitan de un año de intermedio de descanso.

“…un acotado se halla entre los referidos labradores que pertenece a Don Pedro Gastanaza, Presbítero en la ciudad de Murzia y se titula: De la Abadía de San Benito, de pasto y lavor…”

5ª De cuantas calidades de tierra hay en cada una de las especies, que hayan declarado, si de buena, mediana e inferior.

“…de quinta los pastos del acotado de San Benito…”

10º Que número de medidas de tierra habra en el termino, distinguiendo las de especie y calidad por ejemplo, tantas fanegas o del nombre que tuviere la medida de tierra de sembradura de la mejor calidad: tantas de mediana bondad y tantas de inferior, y lo propio en las demás especie que hubieren declarado.

“…de pastos del acotado de San Benito, de quinta calidad, treszientos almudes, que estos rinden en cada año al posehedor Don Pedro Gastañaza Presbítero de la ciudad de Murzia, treinta reales vellón…”

15ª Que derechos se hallan impuestos sobre las tierras del termino, como diezmo, primicia, tercio diezmo y otros y a quién pertenece.

“… el que se devenga en las labores del acotado de San Benito que es privativo del poseedor de él…”

                                                              






 










 El mismo Catastro de Ensenada recoge en sus respuestas particulares y dentro de las mismas en el “Libro de Confrontación de Eclesiásticos” una información más detallada sobre su extensión, el  titular de la propiedad y la persona que la trabaja  en renta. El interior de este libro, a modo de título y en un tipo de letra más elaborada nos indica su contenido “Reconocimiento de todas las piezas de tierra que se han verificado del estado eclesiástico en Pozo Lorente, digo Baldeganga” (error que el mismo escribano rectifica). La referencia a San Benito la encontramos después del cuidado título “Hacendados forasteros”

AHPA. Libro Confrontación de Eclesiásticos. CAT. 187. Caja 3240.
 






















Igualmente en el Libro de Relaciones de bienes de Eclesiasticos del mencionado Catastro de Ensenada, también menciona en un texto de contenido similar al anterior a la Abadía de San Benito como propiedad de Pedro Castanaza presbítero de la ciudad de Murcia, en los siguientes términos:

 Abadía de San Benitto. Residente en la ciudad de Murcia. Don Pedro Castanaza, Presbítero de Murcia”.

“Digo yo Cathalina Martínez moradora en el lugar de Valdeganga y vezina de Jorquera. Que la Abadía de San Benitto que es el poseedor eclesiastico y reside en Murcia, tiene entre las labores de este lugar los bienes siguientes:

Cotico que dizen de San Benitto: Un acotado que comprehende en su rezinto quatrozientos almudes de tierra en esta forma: los ciento labrados y gozan de ellos, los sesentta de segunda calidad, los quarenta de la quartta, producen los primeros trigo y los restantes las producciones que ban señaladas en aquella calidad; y últimamente de quinta los treszientos almudes de yervas que completa la consistencia de dicho cotico y su figura es la del margen. La lleva en rentta Catalina Martínez y paga por yerva en cada año 30 Reales; quarenta por diezmo y trezientos y treinta Reales por las labores que en todo son quatrozientos”.


   AHPA. Libro de Relaciones de Eclesiásticos. CAT 186. Caja 3240.



 






























1845-50. 

Pascual Mádoz en la elaboración de su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España, utilizó en gran medida la información obtenida con anterioridad por la Real Academia de la Historia cuando ésta inició a partir de 1740 un ambicioso intento por recabar toda clase de información sobre el reino, intento que quedaría inconcluso pero que sin embargo la información obtenida sería utilizada por varios autores, entre ellos Pascual Madoz, para la elaboración de su famoso diccionario.

Sobre Valdeganga menciona como: “…dentro del término se encuentran los caseríos de El Monte, Pozo, Abadía de San Benito, Fuente del Batán y Casa de Cuartero…”

1929.

 El procedimiento que utilizó la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de la Provincia de Albacete para la obtención de una amplia y variada información sobre estos aspectos dentro del ámbito provincial y cuyos resultados se completaron durante el año 1929[7], también fue el de encuesta, basada esta en un determinado número de preguntas dirigidas a las personas más capacitadas de los diversos municipios provinciales. El impulsor de esta consulta provincial fue el Conservador de la citada Comisión Joaquín Sánchez Jiménez. La encuesta que realizó sobre arqueología constaba de doce preguntas numeradas y una última de carácter más general. Algunos pueblos no respondieron, otros lo hicieron de forma muy concisa, cosa que no sucedió con Valdeganga cuyas respuestas íntegras presentamos y que en su momento aportaron datos significativos, siendo en dos preguntas en las que el cuestionario remitido por el Ayuntamiento de Valdeganga menciona la ermita de San Benito como podremos comprobar:

PREGUNTAS:

1.- ¿Se han encontrado en el término, a cierta profundidad, huesos y piedras en pedernal con forma de hachas, cuchillos o puntas de flecha?

-Que en el sitio denominado “Alcozarejos” se han encontrado en distintas ocasiones y en cantidad notable, piedras en pedernal, con forma de hacha, cuchillo y flechas, procedentes de la época histórica de la dominación Romana, objetos que se extraviaron unos, otros fueron trasladados a los pueblos inmediatos; Mahora, Motilleja y otros fueron destruidos por la ignorancia de los agricultores y vecinos que los hallaron.

2.- ¿Se hallan a veces, por esos parajes de las llamadas piedras de rayo?

- Que hará unos años se encontraron unas piedras de las llamadas de rayos, también desaparecidas según declaración de los que las descubrieron.

3.- ¿Existen cuevas? Díganse las leyendas que sobre las mismas se cuenten.

- Que existen cuevas en las hoces del rio Júcar, pero de cuya importancia histórica nada se sabe.

4.- ¿Se han hallado sepulturas antiguas con o sin vasijas de barro, armas o instrumentos de metal?

- Que en el sitio conocido por “el Calvario” en la aldea llamada Puente de Torres, de este término municipal, se han encontrado sepulturas innumerables y aún existen, en dicho sitio se ve una fosa de dos metros de larga por 0,80 de ancha, cubierta con losas y argamasa de cal donde se ven montones de restos humanos. También se encontró una sepultura aparte cubierta por una losa y después con una capa de barro colorado que ocultaba un esqueleto, cuya cabeza descansaba en una piedra labrada con caracteres romanos y debajo de la cual fueron halladas como unas dos docenas de clavos de hechura antiquísima que también fueron extraviados.

Todo ese sitio está convertido en un cementerio de restos humanos de extraordinaria altura y tamaño. Es por tradición el sitio donde se dio la célebre batalla de las huestes de Pompeyo y Sertorio en la antigua “Urbiaco” hoy conocida con el nombre de Puente de Torres.



5.- ¿Existen en las inmediaciones pequeñas eminencias en el terreno de las llamadas morras en las que se digan que existen tesoros?



-En el paraje conocido por “Casa del Monte” existen unas morras excavadas por un anticuario hace siete años, donde encontraron útiles, monedas, flechas y espadas que fueron trasladadas a Valencia, en bastante cantidad.

6.- ¿Se tiene noticia que alguna de éstas haya sido excavada y qué se sacó de ellas?

- (Contestada en la anterior)

7.- ¿Existen ruinas de edificaciones antiguas? ¿Qué se cuenta de ellas?

- En este término hay ruinas de una antigua ermita llamada de San Benito, sitio de peregrinaciones piadosas, pero en ella no se ven objetos dignos de mención más que un hoyo que se cree fuera un antiguo granero de los llamados “silos”.

8.- ¿Suelen hallarse monedas, vasijas de barro o fragmentos de ellas cuando se realizan operaciones agrícolas?  No hay contestación a esta pregunta.

9.- ¿Pasa por esa localidad o por su término municipal algún camino de los que llaman romano?

-Hay dos caminos romanos, uno que parte desde Chinchilla y pasando por el Puente de Torres va a Requena, y otro de Almansa a Mahora pasando también por dicha aldea. En dicho sitio a unos quinientos metros de San Benito se descubren ruinas de un puente de época inmemorial y otro de construcción romana, cuyos pontones se conservan en buen estado.

10.- ¿Se han encontrado piedras con inscripciones, columnas, estatuas, piedras labradas, etc.?  No contesta.

11.- ¿Qué iglesias, conventos, ermitas hay en el término municipal y cuál es su antigüedad y el mérito que se les asigna?

- A más de la ermita mencionada, hay una Iglesia Parroquial cuyo mérito artístico es escasísimo. Hay que mencionar y quizás como digno de aquilatar su mérito notovilísimo, con las pinturas en yeso de ella y unos cuadros de los Evangelistas, también murales, de estilo barroco, cuya variedad dentro de la unidad de dicho estilo despierta admiración. En ornamentos, vasos, objetos del culto, etc. nada notable.

Valdeganga a 17 de Noviembre de 1928




Museo de Albacete: Respuesta del Ayto. de Valdeganga a la encuesta de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de la Provincia de Albacete presidida por Joaquín Sánchez Jiménez.
 1928. Pág. 1.





Museo de Albacete: Respuesta del Ayto. de Valdeganga a la encuesta de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de la Provincia de Albacete presidida por Joaquín Sánchez Jiménez. 1928. Pág. 2.



LEYENDA DE SAN BENITO:

Un lugar tan emblemático como este también cuenta con su leyenda y es que según tradición oral transmitida de generación en generación, en el sitio que los naturales de Valdeganga denominan el Santo se levantaba la ermita cuyo titular era San Benito, lugar “muy frecuentado y de gran devoción” [8] donde se venía celebrando desde tiempo inmemorial una romería en la que participaban numerosos devotos, algunos llegados de lugares lejanos. Estos devotos trasladaban anualmente una imagen desde la vecina población de Chinchilla hasta la mencionada ermita, realizando ese día todo tipo de celebraciones y festejos  en honor al santo, en particular era común la práctica de un juego de competición muy enraizado entre la población que consistía en el lanzamiento de una reja de arado romano, (otras versiones mencionan una herradura)[9] la cual se divide en tres partes denominadas punta, zona media o de agarre y rabera,[10] ganando la persona que lanzara el objeto a mayor distancia.

Reja de arado romano.



                                                                        

 El juego denominado tiro de la reja[11] consistía en lanzar sin carrera de impulso y con el brazo, una reja de arado romano (8 kg. Aproximadamente) intentando alcanzar la máxima distancia en el lanzamiento; para ello se cogía la reja por la parte media o zona de agarre, con la punta hacia arriba, tratando de conseguir que con un giro de 180 grados se clavase en el suelo verticalmente.[12]

Un indeterminado año cuando los participantes se encontraban en medio de la práctica de este juego, se presentó un altivo personaje, bien ataviado, sobre un caballo blanco (negro según otras versiones) quien sin mediar palabra intervino en el lanzamiento de la reja que según los presentes envió tan lejos que no pudo ser hallada, (otras versiones mencionan que sobrepasó el río Júcar que se encuentra a una respetable distancia).

El caballero montó en su corcel y se marchó en silencio como había llegado. Las personas que presenciaron tal hazaña pasaron de la admiración inicial al miedo, pensando que tal proeza no la pudo realizar nadie más que el propio diablo. La noticia se extendió con tal rapidez que pronto el miedo se instaló en el corazón de los fieles devotos y la romería dejó de realizarse por lo que el lugar inició un proceso de abandono.



 DECADENCIA Y RUINA: Según cuentan los ancianos del lugar, San Benito era el santo encargado de cuidar los cultivos de la huerta, evitando heladas y pedriscos. Un buen día desapareció la imagen, al parecer robada por alguien del lugar. Ante la búsqueda que se organizó en el pueblo, el ladrón, según el clamor popular, debió esconderla tan bien que nunca se encontró. Con el extravío del santo, la ermita fue perdiendo importancia hasta llegar al estado ruinoso en que se halla actualmente.



Pedro José Jaén Sánchez

Licenciado en Geografía e Historia









 
San Benito. Estado actual.







 
 






San Benito. Estado actual.

Puente Torres.




[1]AHPA. Carpeta 24. El libro está actualmente encuadernado en pergamino, originalmente no lo estaba. Consta de 113 hojas de papel de 300x225mm. Con filigrana. Escrito con tinta marrón sepia, roja y verde para adornar las capitales, regestas y mayúsculas y negra en la parte más moderna del libro.

[2] En la ficha del AHPA. Correspondiente al libro se señala como “Cartulario” deriva de “carta” o “cártula” que es sinónimo de documento y cuyo significado sería colección de varios documentos.

[3] Publicado por PRETEL MARÍN, A.: Don Juan Manuel, señor de la llanura. IEA. Albacete, 1982. Págs. 245-246

[4] PRETEL MARIN, A.: Conquista y poblamiento del Júcar de Albacete.2011. Pág. 36.

[5] Publicado en nota a pié de página por Aurelio Pretel Marín en su obra: La villa de Albacete en la Baja Edad Media. IEA. Albacete, 2010. Pág.166.

[6] Publicado por Blázquez Miguel, Juan.: La Inquisición en Albacete. IEA. Albacete, 1985. Pág. 28.

[7] El envío de los cuestionarios debió iniciarse antes de esta fecha porque algunas respuestas como la de Valdeganga está fechada en 1928.

[8] Según las Relaciones de Felipe II en 1578, como hemos comprobado.

[9] Recogida entre otros en: Rutas medioambientales del valle del Júcar. VV.AA. Ediciones QVE. Albacete, 2012.págs.63-64.

[10] Zahora nº 8. Juegos populares. Excma. Diputación de Albacete, 1986. Pag. 23

[11] Lucio Doncel Recas recoge en su obra: Deportes tradicionales de fuerza en España. Ed. Visión libros, Madrid, 2010. Pág. 243, como el tiro de reja que en opinión de Enrique Buendía es autóctono de la zona manchega, con numerosas competiciones actuales en fiestas de pueblos.


[12] Julio Prados: Juegos populares, IES. Hermenegildo Lanz.